lunes, 25 de noviembre de 2013

OPINIÓN: ¿Por qué nos encanta adentrarnos en la religión?

(CNN) — ¿Qué es lo que provoca que un científico ateo como yo escriba cosas buenas sobre la religión? No siempre ha pasado esto. Cuando era un adolescente despreciaba a la religión. Me criaron como judío, pero cuando leí la biblia entré en shock. No me parecía que fuera una buena guía para un comportamiento ético moderno con todos los golpes y las pedradas y los genocidios, algunos de ellos ordenados por Dios. En la universidad leí algunos otros libros pero la verdad es que no provocaron que mis pensamientos sobre la religión fueran más positivos.
En mis veintes, obtuve un título de posgrado en psicología social y empecé a estudiar moral. Ignoré la religión en mis estudios. Pensaba que no necesitamos a la religión para tener ética. En casi todas las sociedades humanas, la religión ha estado íntimamente ligada a la ética. ¿Habrá sido solo una coincidencia?
En mis treintas, empecé a estudiar la emoción de una elevación moral. Ese es el sentimiento calientito y acogedor que sentimos cuando vemos actos de belleza moral. Cuando ves a alguien hacer algo amable, leal o heroico, te sientes mucho mejor. Puedes sentir cómo te vas convirtiendo en una mejor persona, al menos por unos minutos.
Todos los que hayan visto un episodio de Oprah conocen esa sensación, pero no existe ninguna investigación científica sobre ella. Estudiar la elevación moral me llevó a analizar los sentimientos de asombro de una manera más general, y antes de notarlo, intentaba comprender un montón de emociones positivas que la gente siente.
Empecé a ver las conexiones entre experiencias como enamorarse, observar un ocaso desde la cima de una colina, cantar en un coro de iglesia y leer acerca de una persona virtuosa. En todos los casos hay un cambio en uno  mismo, una especie de apertura hacia nuestras posibilidades más altas y nobles.
Mientras trataba de entender la psicología de estas emociones trascendentales de uno mismo, empecé a darme cuenta de que las religiones son, muchas veces, muy hábiles para producir dichos sentimientos. Unos usan meditación, otros usan reverencias repetitivas o dan vueltas, algunos hacen que las personas canten canciones que levantan el espíritu al unísono.
Algunas religiones construyen edificios impresionantes y muchas cuentan historias que elevan la moral. Pero cada religión conocida cuenta con una especia de rito o procedimiento para sacar a la gente de sus vidas ordinarias y abrirlas hacia algo más grande que ellos mismos.
Durante mi ponencia en el TED, intenté ilustrar algunas de esas experiencias de manera visual. Muchos científicos que escriben menospreciando a la religión se enfocan en las creencias conscientes y explícitas de Dios y de lo supernatural. Quería cambiar la atención lejos de ese aspecto de la religión y dirigirlo hacia sus aspectos más emocionales y sociales.
Creas o no en Dios, la religión logra algo milagroso: convierten a un gran número de personas que no son parientes en un grupo que trabaja en conjunto y que además confía y se ayuda entre sí. Son ejemplo vivo dele pluribus unum (En latín significa: De muchos, uno). Ninguna otra especie en el planeta lo había logrado. Las abejas y las hormigas son muy buenas en esto, pero solo lo pueden hacer porque todas son hermanas.
Y esto nos lleva a la pregunta más polémica en el estudio científico de la religión: ¿Será la religiosidad, incluyendo nuestra tendencia por creer en entidades supernaturales, al igual que nuestra habilidad de perdernos en ritos religiosos, una adaptación? ¿Evolucionamos para ser religiosos?
Algunos biólogos, como Richard Dawkins (autor de “The God Delusion”), argumentan que no es el caso. Dicen que las religiones son invenciones culturales que son costosas y destructivas para quienes creen en ellas. Dicen que las religiones solo persisten y se expanden porque llegan a nuestras mentes de la misma forma en que un virus entra en nuestro organismo. Una vez que alguien cree que será recompensado por acercar a más personas a la iglesia y que será castigado siendo enviado al infierno en caso que abandone la misma, esa persona tiende a hacer cosas en favor de su comunidad religiosa, incluso a pesar de que estas la lastimen.
Pero encuentro otra perspectiva mucho más convincente: nuestras mentes evolucionaron para ser religiosas junto con nuestras culturas. Las culturas evolucionan de maneras semejantes a los organismos: mientras haya grupos que compitan entre ellos, las características que favorecen la supervivencia y el crecimiento tenderán a crecer. Las características que son autodestructivas se hacen menos frecuentes.
Los grupos culturales que encuentran maneras efectivas de unir a grupos rivales que no son parientes son menos unidos. Este es un punto de vista originalmente expuesto por Charles Darwin, pero reinventado en tiempos modernos por los biólogos David Sloan Wilson de la Universidad de Bimghamton y Edward O. Wilson, de Harvard. A esta postura la identifican como “selección grupal” porque argumenta que los genes que tenemos hoy en día son nuestros no solo porque algunos individuos eran más aptos que sus vecinos, sino porque algunos grupos eran más aptos (unidos y cooperativos entre sí) que sus grupos vecinos.
Toda mi carrera he tratado de averiguar qué es la moral y cómo es que los seres humanos se convirtieron en criaturas morales. La religión, creo yo, es una pieza esencial del rompecabezas. Sigo siendo ateo, pero en estos días encuentro muchos elementos para admirar la religión y las comunidades religiosas.
Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Jonathan Haidt.

El papa Francisco consultará a la Iglesia católica sobre matrimonios gay


El papa Francisco envió un cuestionario a sacerdotes y obispos sobre temas considerados polémicos y que podrían discutirse el próximo año
Viernes, 01 de noviembre de 2013 a las 22:26



El papa señaló en septiembre que la Iglesia católica debía mostrarse comprensiva con la anticoncepción y la homosexualidad (AFP).
CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) — El Vaticano está consultando a sacerdotes y obispos de todo el mundo sobre sus posturas respecto al matrimonio homosexual, el divorcio y la anticoncepción, de cara a una reunión de religiosos el año próximo para discutir las enseñanzas de la Iglesia católica vinculadas a asuntos familiares.
Aunque es una práctica común realizar encuestas antes de estas reuniones, conocidas como sínodos, el cuestionario muestra una mayor sensibilidad a temas que previamente eran vistos como tabú, como la forma de integrar a la Iglesia a niños adoptados por parejas homosexuales.
También demuestra que el papa Francisco está intentando conectarse más con las parroquias locales y no depender sólo de la jerarquía eclesiástica para determinar cómo aplicar las enseñanzas de la Iglesia.
El cuestionario fue enviado a los obispos el 18 de octubre, de acuerdo a una carta del arzobispo Lorenzo Baldisseri, secretario general del sínodo.
La misiva y las preguntas de la encuesta fueron publicadas en el sitio web del National Catholic Reporter el jueves y confirmadas por la Santa Sede el viernes.
"Las preocupaciones que no fueron escuchadas hasta hace algunos años han surgido hoy como resultado de varias situaciones, desde la práctica generalizada de la cohabitación (...) a uniones entre personas del mismo sexo a las cuales en muchas ocasiones se les permite adoptar niños", dice la introducción del cuestionario.
El cuestionario no indica que habría cambios en la doctrina de la Iglesia en relación al matrimonio homosexual o la anticoncepción, pero ofrece otra prueba del intento del papa Francisco por vincularse más con los católicos sobre temas pertinentes a las familias contemporáneas.
En una entrevista publicada en septiembre, el pontífice dijo que la Iglesiadebía dejar de lado su obsesión con denunciar el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad para mostrarse más compasiva, o de lo contrario se arriesgaba al colapso de toda su estructura de moralidad "como una torre de naipes".
Los resultados del cuestionario serán incluidos en un documento que será discutido en una reunión extraordinaria del sínodo de obispos de octubre próximo.


martes, 19 de noviembre de 2013

Duro análisis de monseñor Carballo: ¿por qué cada año 3000 personas abandonan la vida religiosa?

Duro análisis de monseñor Carballo: ¿por qué cada año 3000 personas abandonan la vida religiosa?
Actualizado 31 octubre 2013 






El diario de la Santa Sede, L´Osservatore Romano, ha roto el tabú y ha publicado un revelador artículo donde se exponen las duras cifras de la crisis vocacional en la vida religiosa en la Iglesia. El artículo está firmado por alguien que sabe de lo que habla: José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el dicasterio vaticano que se ocupa de todos los religiosos en el mundo.

Cifras
En el quinquenio 2008-2012 el dicasterio para los religiosos ha concedido11.805 dispensas de votos: indultos para dejar las órdenes religiosas, decretos de dimisiones, secularizaciones ad experimentum y secularizaciones para incardinarse en diócesis. En promedio, una media de 2.361 dispensas al año.

En el mismo periodo la Congregación para el Clero, el organismo del Vaticano que se ocupa de todos los sacerdotes del mundo, concedió 1.188 dispensas de las obligaciones sacerdotales y 130 dispensas del diaconado. Todos proceden de la vida religiosa por lo que la media anual tratada por la Congregación para el Clero es de 367,6.

La suma de ambos datos da un total de 13.123 religiosos menos en el quinquenio 2008-2012 (una media anual de 2624,6). Proporcionalmente se estaría hablado de que por cada 1000 religiosos, 2.54 dejan la vida religiosa. Si a todos estos casos se suman los que trata directamente la Congregación para la Doctrina de la Fe, el artículo de L´Osservatore Romano presenta un dato seguro: en cada año del quinquenio estudiado 3.000 religiosos han dejado la vida consagrada.

Causas
Pero el artículo de Mons. Carballo, antiguo maestro general de los franciscanos, no se detiene en la fría exposición numérica. Hace un estudio de la fenomenología de causas que motivan las deserciones y también ofrece las posibles soluciones.

Las causas aducidas en el artículo son tres: ausencia de vida espiritual, pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y, en algunos casos, a la Iglesia y problemas de orden afectivo.

Sobre el primero se dice que la carencia de oración personal, oración comunitaria y vida sacramental –en aras de un hacer más apostolado– desemboca en una profunda crisis de fe. Esto hace que los votos no tengan sentido y –como dice el autor del artículo– en general antes del abandono hay continuas y graves faltas contra ellos.

Sobre la pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y a la Iglesia se refiere que éstas se manifiestan en las criticas sistemáticas a los miembros de la propia comunidad, particularmente a la autoridad, en la escasa participación en los momentos de vida comunitaria o en sus iniciativas, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida común y las exigencias del individuo y el apostolado que desarrolla. En este campo, los problemas más comunes son las relaciones interpersonales, las incomprensiones, la falta de diálogo o de auténtica comunicación, la incapacidad psíquica de vivir la vida fraterna en común y la incapacidad de resolver los conflictos. Acerca de la relación con la Iglesia, el alejarse de ella queda reflejado en el no compartir más sus enseñanzas. Concretamente se alude a dos temas concretos: el sacerdocio de las mujeres y la moral sexual. Finalmente se dice que la falta de sentido y pertenencia lleva a abandonar físicamente la comunidad sin ningún permiso.

En el campo de los problemas de orden afectivo se menciona una problemática más bien amplia y que va desde el enamoramiento hasta el romper el voto de castidad. A todo esto se suman elementos socio-culturales que padece toda la sociedad: la falta de un norte que guíe la vida, un marcado individualismo, la mentalidad de mercado, la imposibilidad de hacer opciones definitivas y contraer compromisos a largo plazo.

Soluciones
Finalmente, Mons. Carballo presenta algunas línea de acción: 1) Que la vida consagrada y religiosa ponga en el centro una renovada experiencia del Dios uno y trino y considere esta experiencia como su estructura fundamental; 2) que haya una decisión clara de anteponer la calidad evangélica de vida al número de miembros o al mantenimiento de las obras; 3) que en la cura pastoral de las vocaciones se presente la vida consagrada y religiosa en toda su radicalidad evangélica y se haga un discernimiento en consonancia con dichas exigencias; 4) que durante la formación inicial se asegure unacompañamiento personalizado y no se hagan “descuentos” en las exigencias de una vida consagrada que sea evangélicamente significativa; 5) que entre la pastoral vocacional, formación inicial y permanente, haya continuidad y coherencia; y 6) que durante losprimeros años de profesión solemne se asegure un adecuado acompañamiento personalizado.